Milei frenó el gasoducto al Gran Rosario y le trabó a Mindlin una inversión por 1.800 millones de dólares para fabricar urea
Pampa Energía mantiene en carpeta un proyecto para construir una planta de urea y amoníaco en Puerto General San Martín, en el corazón de la zona núcleo y en una localidad en incertidumbre por el cierre de la fábrica de caucho del mismo grupo económico.
La inversión para fabricar fertilizantes podría alcanzar los USD 1.800 millones, pero depende de que el gas de Vaca Muerta llegue a Santa Fe a través del gasoducto que el gobierno de Javier Milei suspendió en 2024.
El Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU) y el intendente Carlos de Grandis reclaman la reactivación del tramo Salliqueló-San Jerónimo que estaba incluido en el proyecto original de gasoducto que llevaba el nombre de Néstor Kirchner. La iniciativa cuenta con el aval de directivos de Pampa Energía y de la Federación Industrial de Santa Fe.
Sin embargo, como publicó LPO, Milei le dio luz verde al proyecto que conectará directamente Vaca Muerta con Córdoba y suspendió el tramo a Santa Fe. La semana pasada, TGN presentó una inversión de USD 2.200 millones para unir Tratayén con La Carlota favoreciendo al cordobés Martín Llaryora.
En consecuencia, el secretario general del SOEPU, Mauricio Brizuela, busca recuperar el plan inicial del gasoducto y presentó ante el gobierno de Maximiliano Pullaro un proyecto para declarar la obra de interés público provincial, estratégico y prioritario. El objetivo es que Santa Fe asuma un rol activo en las gestiones ante la Nación y explore alternativas de financiamiento para completar el gasoducto.
Según reveló Brizuela a LPO, Pampa había proyectado dos fábricas de fertilizantes. La primera iba a construirse en Puerto General San Martín y la segunda en Bahía Blanca. También se evaluó una alternativa en Zárate, pero fue descartada por el elevado nivel de conflictividad gremial, agregó una fuente empresario de Cordón Industrial.
La falta de capacidad de gas en el Gran Rosario terminó alterando las prioridades del grupo de Marcelo Mindlin. Pampa avanzó con una inversión de USD 2.700 millones en Bahía Blanca, donde construirá la mayor planta de urea granulada de Latinoamérica, mientras el proyecto santafesino quedó supeditado a la llegada del gas.
Milei viajó a Bahía Blanca junto a Mindlin para celebrar el proyecto que comenzaría a producir en 2029. La imagen profundizó el contraste con Santa Fe: la compañía anunció una inversión multimillonaria en territorio bonaerense pocas semanas después de cerrar su fábrica de caucho sintético en Puerto General San Martín.
El cierre dejó a unos 200 trabajadores en la incertidumbre y encendió las alarmas en una región golpeada por la crisis industrial donde la desocupación trepó al 11.5% según datos del INDEC. La planta de fertilizantes aparece como una alternativa capaz de recuperar y ampliar la actividad productiva, aunque necesita de un volumen de gas que no está disponible: «nos falta una obra que es menor si se la compara con los beneficios que puede traer al Cordón Industrial», señaló Brizuela.
El proyecto de Pampa que impulsa el SOEPU calcula una producción de 1,3 millones de toneladas anuales de urea y amoníaco. La inversión oscilaría entre USD 1.200 y 1.800 millones y permitiría generar entre 400 y 600 empleos directos permanentes, además de otros 1.200 a 1.800 puestos indirectos en logística y servicios técnicos.
La instalación también permitiría sustituir alrededor del 60% de las importaciones argentinas de urea y articular la producción de fertilizantes con el complejo agroexportador. El país destina actualmente unos USD 2.500 millones anuales a la importación de agroinsumos, calcularon los petroquímicos.
Puerto General San Martín cuenta con el predio, la infraestructura industrial, la salida portuaria y la disponibilidad de agua del Paraná. El único recurso que no tiene garantizado es el gas natural necesario para sostener una producción de esa escala.
«La urea es agua y gas; acá el agua sobra, pero falta el gas», resumió Brizuela. El dirigente petroquímico sostiene que la planta del Gran Rosario podría estar terminada antes que la de Bahía Blanca si se garantizan las obras.
Para eso se necesita completar el tramo Salliqueló-San Jerónimo del Gasoducto Perito Moreno. La obra contempla un ducto de 524 kilómetros y 36 pulgadas de diámetro, con capacidad para transportar 21 millones de metros cúbicos diarios de gas desde Vaca Muerta.
En octubre de 2023 se había aprobado el llamado a licitación para comprar los caños, pero el gobierno de Milei desistió del diseño original durante 2024 y optó por obras de compresión y ampliaciones de menor alcance. Para la industria santafesina, significó posponer una oportunidad histórica.
En el Cordón Industrial del Gran Rosario, cuando las factorías funcionan al 100% en invierno tienen que utilizar gasoil para alimentar generadores y evitar que haya faltante de gas para calefaccionar las zonas urbanas. Esto repercute en los costos y falta de competitividad.
Según Brizuela, solamente a Pampa Energía cuando funcionaba la fábrica de caucho, esa sustitución le costaba alrededor de USD 80 mil diarios. La llegada del gas de Vaca Muerta reduciría los costos de las industrias existentes, permitiría ampliar la generación eléctrica y destrabaría proyectos por miles de millones de dólares, calculan.
Por eso es que la propuesta del SOEPU es trabajada en la provincia por el secretario de Desarrollo Industrial, Guillermo Beccani, y por Julio Genesini desde la cartera de Trabajo. Una reunión prevista con funcionarios del Ministerio de Producción y Enerfe para avanzar con el proyecto fue suspendida la semana pasada y todavía no tiene nueva fecha.





