Inhabilitaron a Bolsonaro: el TSE lo condenó por difundir «intenciones golpistas y esparcir «mentiras atroces»


Con una intensidad poco común, los medios brasileños cubrieron minuto a minuto el juicio que suspendió por ocho años los derechos políticos del ex presidente Jair Bolsonaro. A partir de esta sentencia, votada por los miembros de la corte electoral por cinco votos a favor y apenas dos en contra, el político de extrema derecha recién podría participar de una elección, sea nacional o municipal, a partir de octubre de 2030. La condena es por “abuso de poder político y utilización indebida de los medios de comunicación”.

El tribunal electoral de Brasil está cerca de inhabilitar a Jair Bolsonaro

La base de la causa fue una reunión con embajadores extranjeros en Brasil, convocada por el ex mandatario en julio de 2022, tres meses antes de las  elecciones presidenciales. En esa cita, Bolsonaro no ahorró esfuerzos para convencer a los diplomáticos sobre las presuntas fallas del sistema de urnas electrónicas, que darían lugar en su discurso del momento a un gran fraude en los comicios en su contra; es decir, a favor del candidato oponente Luis Inácio Lula da Silva. Luego, no pudo negar los términos en que se había desarrollado ese encuentro, en el Palacio de la Alvorada (residencia oficial), porque el acto fue filmado a su propio pedido por la TV Brasil (emisora pública).

El juez del Tribunal Superior Electoral, Benedito Gonçalves, encargado de llevar el proceso y redactar el informe final, no ahorró calificativos al explicar los fundamentos del fallo, que hunde en el vacío las aspiraciones políticas del ex jefe de Estado. Sostuvo que el acusado esparció “mentiras atroces” con relación a las actividades del organismo judicial (TSE) y de sus miembros. “Amenazó en forma velada… y flirteó abiertamente con el golpismo” añadió.

Former Brazil President Jair Bolsonaro At Power Of The People Event

Lo cierto es que Bolsonaro pasó el último año de su mandato en una cruzada delirante contra una presunta estafa electoral, sobre la que nunca presentó pruebas, pues no las había como quedaría demostrado. Al insinuar las dudas sobre la seguridad de las urnas, cuando todavía era presidente de Brasil, tomó como ejemplo una investigación de la Policía Federal sobre un ataque cibernético a los sistemas de elección, y por consiguiente pidió un cambio para el voto impreso. Poco después, los agentes federales concluyeron que los hackers no habían conseguido manipular los votos.

De acuerdo con Gonçalves, ministro del TSE, “Bolsonaro no se perdió en el autoengaño. Estaba haciendo política para la campaña. Su rechazo al diagnóstico técnico respecto de las urnas y su repulsa a las autoridades electorales, fueron una manipulación destinada a aumentar y fortalecer su base electoral”. Recordó que fue preciso incluir a las Fuerzas Armadas dentro de la comisión de vigilancia del proceso, para que oficiales del Ejército acompañaran los testeos de integridad de las urnas electrónicas. El juez concluyó que “las Fuerzas Armadas pasaron efectivamente a ocupar un papel central en la estrategia del acusado en su confrontación con las autoridades del TSE”. Eso se constituyó en una prueba de las “intenciones golpistas” del ex mandatario.

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De los siete miembros de esa corte, apenas dos manifestaron divergencias. Uno de ellos fue el juez Raúl Araújo, quien intentó minimizar la conducta presidencial. Argumentó que las declaraciones de Bolsonaro no son suficientemente graves como para justificar el fallo. Y, como para disminuir aún más el peso de las actividades del ex presidente, durante la campaña, dijo que no consiguió comprometer la legitimidad de los comicios.

Esta es tan solo uno de los veinte procesos que penden sobre la cabeza del líder de extrema derecha. Pero muchos evalúan que es el más importante, precisamente por inhabilitar al político para las elecciones de 2024, 2026 y 2028; además de dejar en situación complicada su eventual participación en las de 2030.

Desde luego, Bolsonaro no optó por el silencio. Mas bien todo lo contrario. Desde Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais, declaró al conocer los resultados condenatorios contra su figura: “Voy a conversar con mis abogados y recurrir de esa resolución ante el Supremo Tribunal Federal. Es juicio no tiene pies ni cabeza”. Insistió en su defensa que él nunca había atacado al sistema electoral; “lo que hice fue mostrar posibles fallas”.

NT CP





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