José Haas: El Guardia del Papa que se convirtió en pionero de San Jerónimo Norte

La historia de la inmigración en San Jerónimo Norte, en el departamento Las Colonias, está marcada por el esfuerzo y la dedicación de sus pobladores. Entre ellos destaca José Haas, un inmigrante suizo que sirvió como Guardia Suizo del Papa León XIII antes de establecerse en Argentina y dedicarse a la producción agropecuaria.

De la Guardia Suiza Pontificia a San Jerónimo Norte

José Haas formó parte de la Guardia Suiza Pontificia, un cuerpo militar de élite fundado por el Papa Julio II en 1506. Su misión es proteger al Sumo Pontífice y al Vaticano, un compromiso que ha perdurado a lo largo de los siglos.

Durante casi cuatro años, Haas sirvió en la Guardia Suiza, una institución con un alto nivel de exigencia. Para ingresar, los soldados deben cumplir requisitos como ser ciudadano suizo, católico, haber servido en el ejército suizo y pasar pruebas físicas y psicológicas.

Su valentía y disciplina lo llevaron a resguardar la seguridad del Papa León XIII (pontífice entre 1878 y 1903). Luego de su servicio en el Vaticano, decidió emigrar a Argentina, estableciéndose en San Jerónimo Norte, donde comenzó una nueva etapa en su vida.

José Haas y su legado en Las Colonias

Al llegar a San Jerónimo Norte, Haas se dedicó a la producción de queso gruyere, ya que era maestro quesero. Con el tiempo, se casó en 1896 con María Kuchen, con quien compartió una vida de trabajo y solidaridad.

Aunque el matrimonio no tuvo hijos, ambos se destacaron por su espíritu altruista. Colaboraron en la crianza de sus sobrinos y ayudaron a niños de familias con escasos recursos, brindándoles apoyo en su educación y desarrollo.

José Haas falleció el 8 de octubre de 1923, y sus restos descansan en el cementerio de San Jerónimo Norte, en el extremo oeste del predio, en una de las galerías. Su historia es un testimonio de la inmigración suiza en Argentina y del esfuerzo de los pioneros que contribuyeron al crecimiento de la región.

La Guardia Suiza Pontificia en la actualidad

Hoy en día, la Guardia Suiza Pontificia está conformada por 135 guardias, quienes cumplen 45 horas semanales durante 26 meses. Entre sus requisitos destacan:

Ser ciudadano suizo.
Tener entre 19 y 30 años.
Ser católico, apostólico y romano.
Haber servido en el ejército suizo.
Superar pruebas físicas y psicológicas.
Altura mínima de 174 cm (aunque la mayoría supera los 185 cm).

Cada 6 de mayo, los nuevos reclutas juran lealtad en una ceremonia que conmemora el sacrificio de los guardias suizos que protegieron al Papa Clemente VII durante el Saqueo de Roma en 1527.

Los cambios de guardia en el Vaticano se realizan a diario al mediodía, manteniendo una tradición centenaria que sigue despertando admiración en todo el mundo.

El legado de los valesanos en la Guardia Suiza

Muchos miembros de la Guardia Suiza provienen de la región de Valais, en Suiza. Se dice que «los valesanos donde ponen el ojo, ponen la bala», en referencia a su habilidad como tiradores de élite.

En la ciudad de Naters, existe un museo dedicado a los guardias papales, donde se preserva la historia de los soldados provenientes de Goms, Naters y Brig-Glis, quienes han formado parte de este prestigioso cuerpo de seguridad.

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